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jueves, 12 de diciembre de 2013

Toledo, ciudad Patrimonio de la Humanidad

   Si seguimos moviéndonos por el mapa de España, llegamos hasta otra ciudad Patrimonio de la Humanidad, llegamos hasta Toledo, conocida por su gastronomía, sus monumentos y por los lugares tan maravillosos que te puedes ir encontrando cuando paseas por sus calles.

Panorámica de Toledo
Elegimos esta ciudad, porque tanto mis padres como mis amigos nos la aconsejaron, ya que cuando ellos estuvieron, nos cuentan que les encantó y que visitaron monumentos increíbles, por lo que, haciéndoles mucho caso, nos decidimos a viajar hasta esta hermosa ciudad. 
Hoteles Martín

El hotel que escogimos estaba cerca de la zona antigua, en la parte baja, lo que nos facilitaba que a cualquier hora pudiéramos salir sin problema y ver la ciudad. No tenía restaurante, pero sí servicio de desayuno, por lo que una vez que nos levantábamos y cogíamos fuerzas, nos marchábamos a visitar la ciudad y hasta la noche no volvíamos. En el mismo hotel, nos dieron todo tipo de información necesaria para poder movernos libremente y sin ningún problema por la ciudad. Respecto a su relación calidad-precio sin duda es inmejorable.



COMIENZA LA VISITA


Nuestro primer día fue increíble, todos y cada uno de los rincones que íbamos conociendo nos iban dejando más atónitos... sus calles, sus monumentos, su gente, sus puestas de sol, su comida, sus parques, sus jardines, sus anocheceres... No se si se me está notando mucho, pero creo que os estáis dando cuenta de que esta es una de mis ciudades preferidas. 
   
Puerta Bisagra (parte de zona antigua)
Puerta Bisagra (parte de fuera)
      Lo primero que nos encontramos a nuestro paso fue la Puerta de Bisagra... ¡Guauu! nos quedamos con la boca abierta... Esta puerta es una de las entradas que tenía antiguamente la ciudad. Hoy día conserva casi todas sus puertas intactas.
 
   Pese a que decidimos viajar a principios de noviembre, el tiempo que nos hizo fue genial, por lo que pudimos visitar toda la ciudad sin ningún problema, quedándonos boquiabiertos con lo que nos íbamos encontrando...

Hospital Tavera
   Aquí podéis ver una foto del Hospital de Tavera, utilizado hoy día como edificio para exposiciones. Éste cuenta con una zona de museo y con un gran patio interior. Nosotros no lo pudimos visitar porque estaba cerrado, pero por lo que hemos visto en internet, por dentro, es muy bonito. Si seguimos caminando hacia la zona norte de la ciudad podemos encontrar numerosos jardines acompañados con esculturas que aumentan la belleza de la ciudad...
Escultura y jardines



Calle de Toledo
Esta es una de las calles creo que más conocida de Toledo, ya que es por la que se accede a la zona antigua... ¡No se te suele olvidar, porque... ¡Vaya pedazo de cuesta señores! Pero merece la pena subirla, ya que arriba te encuentras muchos más monumentos.




     

¡¡¡MIRAD CON LO QUE NOS ENCONTRAMOS CAMINANDO POR LA CIUDAD!!!
Catedral de Toledo
 
   Nos topamos con la increíble Catedral de Toledo. Desde lejos ya podíamos ver una de sus torres, pero no sabíamos lo que nos íbamos a encontrar hasta que no la tuvimos delante. Es muy bonita tanto por fuera como por dentro. Visitarla cuesta alrededor de 10€, pero si tienes carnet joven te descuentan 3€, ¡algo es algo! Si coges la visita completa, puedes ver la torre de las campanas y la Campana Gorda (merece la pena).
Catedral de Toledo (entrada)



 
   Una de las cosas que nos llamó mucho la atención fue la decoración de las muchas tiendas que nos íbamos encontrando. Todas tenían armaduras medievales.
Armadura típica



 

Caminando y caminando nos encontramos con...
Alcázar de Toledo









Monumento dedicado a Doménico Theotocopuli




                  La Cure Gourmande
 
    En medio de nuestro paseo, nos encontramos con esta bonita tienda de galletas, bombones y caramelos tradicionales de distintos sabores... ¡Puf! Imposible no parar a comernos una. ¡Estaban tremendas... pero eso sí, guardad dinero si os queréis comprar alguna, porque las galletas parecían de oro! Nosotros dejamos la compra para el último día, por si necesitábamos el presupuesto para otra cosa ¡Hay que ser precavidos!.

Estatua dedicada a Miguel de Cervantes
 

 
Calle comercial 
   Al salir de la tienda de galletas, seguimos dirección Plaza Zocodover y cual fue nuestra sorpresa cuando estábamos sentados en uno de sus bancos, que vimos una nube de cámaras que rodeaban algo. ¡Somos unos cotillas, lo se! Pero teníamos que acercarnos a ver que pasaba. ¿Sabéis lo que era? Era esta enorme escultura dedicada a Miguel de Cervantes. No es que yo sea muy pequeña, es que Cervantes es demasiado alto.

Máquina decorado
   Otra cosa que me llamó mucho la atención fue que hasta las máquinas de las refrescos eran bonitas y si no, echadle un vistazo a esta y veréis como llevo razón.
Plaza Zocodover
















Iglesia de San Ildefonso (jesuitas)
Monumento a Garcilaso de la Vega







Iglesia de San Ildefonso
MÁS COSITAS POR VER...
Altar mayor de la Iglesia de San Ildefonso









Iglesia de Santa Leocadia

















 Y para terminar me gustaría mostraros las otras dos puertas de las cuatro que tenía la ciudad, situadas en los extremos del puente Alcántara, en la zona sur de la ciudad. 
Entrada 1
Entrada 2
















Puente Alcántara
        



Puente






 
   Bueno chic@s, pues hasta aquí llega mi viaje de hoy, ha sido para mi muy difícil tener que clasificar las fotos que iba a poner en esta entrada... me ha costado mucho la verdad, no se si serán las mejores fotos o las peores, pero lo que si se, es que son las que para mi, tienen algún significado, un ratito bueno escondido, unas palabras... en fin, espero que os guste y que os sirva para animaros a visitar la ciudad... Un besico muy grande.


  Antes de irme me gustaría enseñaros dos de las fotos que más me gustan de todas las que hice...
Panorámica desde el mirador

Panorámica de Toledo

miércoles, 4 de diciembre de 2013

La magnetizada Lisboa

    Lo primero que hice, cuando decidí viajar a esta hermosa ciudad, fue ir a comprarme una guía en donde me explicaran con pelos y señales como era la ciudad, que era lo que se podía visitar, los mejores restaurantes, museos...  El tiempo pasó sin darnos cuenta y al mes y medio, ya estábamos cruzando el puente Internacional del Guadiana.

  Lo primero que nos sucedió, a parte de la anécdota que he contado anteriormente fue que al entrar en la autovía de Portugal, la cual cruza el país de sur a norte, nos equivocamos y nos situamos en una autopista de pago, vamos que nos metimos en un llío del que sin darnos cuenta, no pudimos salir hasta que no andamos 150km. ¡Una burrada lo sé, el precio del peaje también lo fue, pero bueno, no sabíamos por donde íbamos...!

  No habíamos echo nada más que entrar a la ciudad y ya la estábamos liando. No se como, pero aparecimos dentro de la Plaza del Comercio, una de las más importantes de la capital con el coche. La gente nos miraba raro y nos hacían gestos, pero como no entendíamos nada, nosotros a lo nuestro. 

  El hospedaje, según mi guía, lo habíamos cogido en la zona más peligrosa de la ciudad, otro dato bueno, teniendo en cuenta la trayectoria de líos que llevábamos a nuestra espalda y eso que todavía no habíamos llegado a la ciudad, esta zona era el Barrio Bajo, la parte antigua de la ciudad, la mejor, porque tenía muchísimas cosas para ver y gran encanto, pero por la noche, lo mejor era estar en el hostel y no salir mucho. Eso otra, el hostel estaba en un 5 piso, sin ascensor, con escaleras inclinadas, no muy apto para estar todo el día de arriba a abajo.

   Para visitar la ciudad decidimos que lo mejor era, hacerlo como nos contaba la guía, por lo que la dividimos en 4 partes, la Baixa - Chiado, el Barrio Alto, la Alfama y  Belém, y así empezamos a movernos. 
Plaza do Comercio

Día 1:
  Empezamos por la zona que está más cerca de nuestro hostel, la zona de Baixa-Chiado. Lo primero que nos encontramos, fue la Plaza de Comercio. ¡Increíble, es brutal! no hay foto que pueda coger toda esta plaza entera. 
Arco Rua Augusta (parte que pega a la plaza)




   Justo en uno de los lados de la plaza, nos encontramos con el Arco Rua Augusta, encargado de abrir la ciudad a sus visitantes.
Arco Rua Augusta (zona comercial)
   Esta entrada, te guía hasta la zona más comercial de la ciudad, en la que nos podemos encontrar varias calles llenas de tiendas, comercios, restaurantes, bares... Es como si dijéramos la parte más señorial de la ciudad. En cuanto a la comida, la relación calidad-precio es genial, comes mucho por poco dinero.
 
Elevador de Santa Justa
   Después de tomar un pequeño tentenpié en un bar autenticamente lisboetano, seguimos caminando hasta que nos encontramos con una gran cola de gente. ¿Por qué estarían haciendo cola? ¿Qué era lo que había por aquí? Pues bien, mientras que uno de nosotros hacía cola, el otro se informaba de que era lo que iba a ver aquel mogollón de gente... Después de 40 min de cola, al fin nos tocó, la verdad, merece la pena esperar y pagar por subir, ya que una vez que estas arriba, las vistas de la ciudad son brutales.
Pasaje Elevador

  Al bajarte lo haces por otra calle distinta a la que te subes, ya que te dan la opción de caminar, por un pequeño puente que hay a la salida del elevador. Importante, si tienes vértigo no te subas, te lo digo por experiencia.  

Ayuntamiento Lisboa
   
                                          Desviándonos un poco de esta zona, nos encontramos por casualidad el ayuntamiento de la ciudad. Estaba como escondido, tras un pequeño callejón nos lo encontramos y la verdad, nos alegramos mucho, ya que pudimos entrar dentro a visitarlo.

Catedral de Lisboa
Típica calle
    Cómo no queríamos que se nos hiciera muy tarde ya que el barrio donde habíamos cogido el hostel no era muy aconsejable por la noche, este día lo completamos con algunas de las vistas de las maravillosas calles de la zona comercial y con la Catedral de la ciudad, que por cierto me recuerda mucho a la de Notre Dame, aunque claro está, mucho más pequeña.
   Como empezó a llover y ya estaba haciendo de noche, decidimos ir a comprar comida y marcharnos.

Hostel
   Al llegar, nos dimos cuenta de que teníamos compañeros, siete brasileñas y dos ingleses, muy majos por cierto, pero eso de tener que estar cocinando todos a la vez, no se lo aconsejo a nadie. Os dejo unas cuentas fotos del hostel para que veáis que bonito era, pese al malestar de su fachada.
Salón-cocina



 Día 2:
   ¡Hace solecito! esas fueron nuestras primeras palabras al levantarnos, por lo que aunque teníamos pensado seguir viendo la ciudad, decidimos acercarnos a la zona de Belem. Para ello, tuvimos que coger uno de los tranvías que transita la ciudad, nos dejó en la zona alta de la ciudad, en la Plaza del Rossio. En la parte derecha de ésta, hay un kiosko un poco raro, sin ningún tipo de cartelería informativa, donde se compran los ticket del transporte urbano y para visitar los monumentos, no me preguntéis como lo averiguamos porque ni nosotros lo sabemos.

Monasterio de los Jerónimos
Monasterio por dentro
  El autobús nos dejó en la puerta del Monasterio de los Jerónimos ¡Increíble! No hay palabras para describirlo, es inmenso, está muy bien cuidado, no es caro entrar, es más aquí el carnet joven vale para todo y en la entrada te descuentan hasta la mitad.

Torre de Belem
    Cuándo estábamos viendo el monasterio, nos dimos cuenta, de que a lo lejos se podía ver la Torre de Belem, pequeña a lo lejos, pero cuando estás cerca te deja anonadado, por su situación, ya que está entre el agua y la tierra. Cuando sube la marea no se puede visitar y cuando está baja todos pueden entrar.

     Si nos situamos de espaldas a la torre, podemos ver el monumento a los Conquistadores, creado para conmemorar los 500 años de la muerte de Enrique el Navegante (infante portugués importante en la época de los descubridores).
Monumento al avión
Monumento a los Conquistadores
Al lado de este gran monumento hay otro dedicado al avión.

Museo de coches
 



 



 


  De Belem decidimos volver andando, ya que comprobamos que no estaba muy lejos de la ciudad y con el buen día que hacía no teníamos escusas.

   En el trayecto de vuelta nos encontramos con el museo de los coches, parada obligatoria para los amantes de este tipo de transporte.

  Ya que habíamos descubierto la Plaza del Rossio, pensamos que sería buena idea volver a verla y comer por aquella zona. Es una gran plaza, llena de movimiento, tanto por todos los animales que tiene como por las personas que pasean en ella a cualquier hora. Siempre está transitada, sea la hora que sea.
Plaza del Rossio monumento

Plaza del Rossio
Plaza del Rossio
Parque Eduardo VII
   Después de descansar un rato de la gran caminata que nos habíamos pegado y de almorzar en un restaurante típico de la ciudad (un McDonald que está en uno de los lados de la plaza), la guía nos aconsejaba que siguiéramos andando hacía la parte alta. Le hicimos caso y es ahí cuando, después de creer que nos iban a cortar los pies, llegamos a una de las zonas verdes más grandes y más bonitas de la ciudad, en el parque Eduardo VII. Esta zona queda un poco lejos del centro, pero merece la pena visitarla. Sus jardines, sus fuentes, su gigantesca bandera, sus animales, hacen que este parque sea distinto a los demás, con un encanto único.

Día 3
   Cogimos fuerzas con un gran desayuno típico andaluz y nos echamos a la calle, porque hoy tocaba el barrio de la Alfama, la zona de nuestro hostel.
Museo del Fado
Castillo por dentro
Convento de Santa Clara
  





   

  

   Andando por estas calles nos dimos cuenta de porque estaba catalogado como zona peligrosa y era porque es la zona antigua de la ciudad, el casco viejo, donde quedaban las tiendas más tradicionales y los edificios más antiguos de Lisboa. 
Castillo por dentro

   En este barrio descubrimos el museo del Fado (cante típico portugués), el Convento de Santa Clara y el Castillo de San Jorge. No se si era porque este era nuestro barrio, o por el encanto de sus calles, pero para mi gusto, este es el mejor barrio de Lisboa. El fado suena por donde quiera que te muevas, ESTE BARRIO TIENE UN ENCANTO ESPECIAL.

Día 4
   Al ser nuestro último día, lo dedicamos al ocio y a ver, todos los museos que la ciudad ofrece. Visitamos el del vino, de moda contemporanea, arqueologico, arte moderno... los vimos todos, pero el que más me gustó de todos, fue el Museo Nacional de Titeres y Marionetas. ¡Si te gustan las marionetas, este es tu museo!
Museo Nacional de Títeres y Marionetas
 
   Comimos en un restaurante super bueno, que estaba en el Barrio Alto. El bacalao es típico de la zona, así que no dudéis en pedirlo, ¡está de muerte!

Restaurante Barri
    Como no podíamos volver con las manos vacías y allí, el vino es de muy buena calidad, entramos a una tienda especializada. Entre prueba y prueba, faltó poco para que nos emborracháramos, pero sin problema, porque los vinos estaban riquísimos.
 
   No nos podíamos ir sin probar los deliciosos dulces que habíamos visto a nuestro paso por la ciudad. El más raro que nos comimos fue, una especie de bollo dulce relleno de masa de chorizo, parecía una mezcla rara, pero el sabor era delicioso.

  Lisboa es una ciudad muy diferente de aspecto a las nuestras, pero de personalidad es muy parecida, ya decía yo, que al estar tan cerca algo deberíamos de tener en común. Eso si, nosotros somos más cuidadosos con respecto a las fachadas de nuestras casas, lo que es a ellos, les da totalmente igual. Aquí os dejo como siempre la página web de Lisboa donde yo busqué la información para mi viaje. Disfruta de Lisboa

 Antes de marcharme he de añadir una foto mítica de la ciudad, la de su tranvía, que aunque lo haya nombrado poco, pasea por sus calles todo el día, magnetizando aún más esta ciudad.

Tranvía por las calles de Lisboa